jueves, 26 de agosto de 2010

DIARIA HIPOCRESIA

Despierta la mañana, la luz radia, entra por la ventana.

Sonríes, te sientes feliz, piensas en los sueños del trance en el que te sumergiste, como cada noche, el día anterior.

Despacio no quieres que el tiempo pase, piensas en disfrutar, lograr cada una de las metas que ocupan tu mente. Fe eso es lo que sientes, el sentimiento que invade hasta la parte más insignificante de tu cuerpo, crees en ti, crees en ella.

Sales, ves la realidad, algo no es como lo soñado la noche anterior. No importa sigues caminando, confías en que al fin todo será mejor.

De pronto el cielo se nubla, tu ímpetu se turba, los ojos no radian luz, ahora en ellos no para de llover.

Un rayo se desata en tu interior, no quema, no electrocuta, hiela, tu corazón se para. No sabes porqué todo acaba.

Allá a lo lejos la ves desaparecer, que fue de los sueños, que fue de tu falsa-realidad. Detrás, justo a tus espaldas, hay un túnel oscuro, una pequeña luz al final brilla. Parece que aún hay esperanza. Empiezas a correr, no te duele no te cansa, tu corazón empieza otra vez a latir, nunca habías perdido la fe, sonríes, no era falsa, la luz era real aún hay esperanza en la vida.

Acaba el día vuelves a tu trance diario vuelves a soñar, te vuelves a sentir TÚ, eres feliz, crees en ti, vuelves a creer en ella.

jueves, 12 de agosto de 2010

A VOCES

Enmudeció de pronto la lira:

El poeta ya no es poeta,

El amor ya no es sincero

Por culpa de tanto odio e ira.

Enmudeció de pronto la lira:

Los sentimientos se sumergen

En mares de incomprensión

Y como consecuencia mi alma se halla perdida.

Enmudeció de pronto la lira:

La mirada se apagó

El viento no sopla

Ya nadie arriesga para buscar salida.

Enmudeció de pronto la lira…

Pero no callaron los ríos

De sentimientos e ilusiones

Que hicieron de ti mi alma cautiva.