La del tesoro engalanado,
Sutil poesía,
Silbido entre las hojas
Y mares encantados.
Quiso serlo;
Dar luz a la agonía
Y al temor valentía.
Quiso serlo y
Yo que lo fuese
El tiempo decidía
Que no era inspiración;
que no quería,
Que iba y como no que venía;
Pero marchó.
Esa musa que un día quiso
Descansa en su lecho que no de muerte
Esperando a que otro poeta la despierte.
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