Aquello que hasta entonces, únicamente se dignaba a hacer una efímera visita, muy de tanto en cuanto, parecía querer establecer ahora su residencia.
Sin apenas tiempo para poder asimilar ciertas situaciones que implicaban aquellas nubes, vi asentado, mas que por la fuerza por descuido, a una especie de ocupa.
Situación que iba alargando su periodo de estancia sin consulta previa, ni un mínimo de compasión.
A sus anchas, ya no sólo permanecía en mi mente sino que campaba por cada una de las dependencias de mi cuerpo.
Extrañamente al tiempo que creaba conflicto y alteraba la normal armonía a la que venía estando costumbrado, tenía la capacidad de crear una paz firme y unánime en la totalidad del complejo.
Dichas alteraciones no sólo eran negativas, en muchas de las veces se mostraban positivas, demasiado en ocasiones. Exaltaciones exageradas y desmesuradas que por muy positivas que fueran no daban pie a una ínfima horizontalidad.
Un día sin más, al igual que vino decidió marcharse. No quiso avisar y ni mucho menos dar ninguna pista que pudiese hacerme deducir el porqué de la nueva actitud.
Egoísta y convencido determinó marcharse aunque esta vez no se si después de tan intenso tiempo deseaba que realmente lo hiciese.

No hay comentarios:
Publicar un comentario