De tempesta calma
inundaba mis noches
impregnaba mis sabanas
y se aferraba a la mi alma.
De besos furtivos
la emoción de un amor prohibido
cautivos de la pasión,
momentos no elegidos.
Disfrazado de fugaz...
quiso hacerse eterno,
Y de la nada paso a ser nuestro.
Del silencio hizo una verdad
y entre mentiras forjó lo que fue su realidad.
Trotamundos de instintos,
promesas de mercadillo;
una inmensa aventura
con una irremediable,
pero más que anunciada ruptura.

No hay comentarios:
Publicar un comentario