lunes, 7 de junio de 2010

VIDAS ANÓNIMAS

La mayoría de las veces el ser humano, como ser imperfecto que es, tiende a aprehender ciertas actitudes o comportamientos extraordinarios sólo bajo el yugo del dolor y la desesperanza, cualidades que deberíamos adoptar desde nuestros primeros instantes de vida pero que únicamente se dignan a florecen en situaciones de autentica desesperanza.

Hoy cuando una persona, cercana y muy querida por mi, me daba la fatal noticia de que su madre había enfermado de cáncer me di cuenta que realmente las desgracias nunca vienen solas.

Quizás después de mostrar mi empatía con este viejo refrán penséis que me desviaré en mi escritura hacia otro tipo de calamidades o situaciones de sabor no precisamente dulce.

Pero no, prefiero desviar la atención hacia la parte buena, si es que la tiene, de tales desgracias.

Como antes decía las desgracias no vienen solas y con ello me refiero a que en momentos límite tendemos a mostrar nuestra mejor y desinteresada cara. Somos capaces de hacer cosas increíbles por las personas de nuestro entorno cuando lo pasan mal.

Pero, ¿y cuando los momentos son buenos?

El ser humano tiende por naturaleza a dar todo su apoyo en momentos difíciles y como ser social que es aumenta exponencialmente su capacidad de escucha y comprensión por el resto de personas que lo rodean cuando dichas situaciones tienen lugar en la vida diaria de ellos, pero a la vez somos incapaces de empañar los buenos momentos con obras que los hagan aun mejores, y nos limitamos a solidarizarnos con el resto cuando se nos pide o exige.

Con esto no pretendo hacer una critica destructiva ni dar lecciones de moral a la hora de comportarse; simplemente pretendo dar a conocer lo incompleto que es el ser humano y lo lejos que aun esta de la cima que conocemos como perfección.

Quizás esto sea una de las cosas por las que el ser humano es tan maravilloso e imprevisible.

Quizás esto sea una de las cosas, por las que a pesar de llevar miles de años de evolución, nos hagan seguir creciendo y avanzando hacia un ser, que no se si mejor o peor que el que eligió un camino diferente al mono en la escala evolutiva, pero que al fin y al cabo lo que busca día a día es su felicidad.

CAMINO

Pierdo mi inspiración

Camino, ando, paseo

No siento ningún tipo de deseo;

En la calle sólo veo incomprensión.

Delirio de mayores, juventud incansable,

Atardeceres con sabor a mañana,

Sentimientos de una edad temprana;

Fugacidad de los días, cobijo de mi mente.

Al alba encuentro una nueva vía,

Diviso una luz de diferente color:

Me llena, me llama, ahora me impregna de calor;

Ya no hay nada rutinario en mi día a día.

Pero…¡BASTA! Nada de esto es la autentica realidad,

¡NADA! Quiero volar, quiero reír,

No necesito que nadie diga donde debo ir sólo…

Necesito mirar, hacia el lugar dónde empezamos a amar.

sábado, 5 de junio de 2010

DESPERTAR

Esta noche la incertidumbre no da paso a mi descanso.

Quizás sea porque me doy cuenta de que había razones por las que vivía que realmente no me llevaban a ninguna parte.

Hoy descubro que, lo que hasta entonces era mi meta, quizás solo fuese una parada o lección en mi camino.

Puede ser que la flor que marchitó ante mis ojos sea más que una flor y no el jardín que prometía.

Quizás esta noche me de cuenta de que no se trata de la ostentación que pueda derrochar, a la vista, ese jardín; sino del puro y agradable olor que desprenda.

Me refiero a lo que penetra, a lo que recorre cada parte de mi ser.

Puede ser que a lo que me refiera sea a lo que al cerrar los ojos pueda recordar con exactitud y provoque una pequeña sonrisa en mi rostro, sin más razón que la de su propia existencia.

ELLA

Ella la más bella,

Doncella y a la vez plebeya.

Ojos que iluminan

al compás de una estrella.

Cautiva de su ser

al igual que la de Tordesillas,

en soledad acabó por perecer.

Ella la del sueño infinito

traicionada y en pedazos

su corazón quedó descrito.

La desmesura:

hecha realidad.

Su experiencia:

marcada por incredibilidad.

La de la sonrisa desbordante,

la de los besos prohibidos

y mirada deslumbrante.

Ella: sin duda la más bella

DE LA REALIDAD QUE INUNDA NUESTRAS VIDAS

Cuando la vida gira por completo;

Cuando se le da la vuelta a la tortilla;

Cuando sale la otra cara de la moneda;

Cuando se descubre la parte oculta de la luna;

Cuando se es capaz de mirar más allá del reflejo de un espejo;

Cuando las virtudes y el espíritu ganan a mujeres ocultas en sus maquillajes…

Se empieza a ser persona.

En el momento que todo parece perfecto y de pronto empieza a carecer de sentido;

En el momento que se es capaz de no conformarse con la derrota y luchar por una victoria;

En el momento que ves como un ser querido se pierde y dedicas tu vida a construir caminos a su alrededor que lo devuelvan a la senda correcta;

En el momento que no solamente consigues aceptar los cambios en la vida, si no que intentas comprender el por qué de ellos…

Te conviertes en persona.

Si la fe y la luz inundan al pesimismo y a la oscuridad en tu vida;

Si tu sonrisa se basa en la sonrisa de quien está a tu alrededor;

Si crees que un simple peón puede derrotar a un rey;

Si dejas llevar tu vida hacia tus sueños;

Si empiezas a vivir, si aceptas todo lo que pueda pasar y no pierdes el tiempo en llorar, comienzas a vivir, comienzas a ser feliz…. Siendo persona.

PEQUEÑA HISTORIADORA

Vida llena de momentos,

caudillos de bigote y semitas;

algún que otro monumento

y horas de sonrisa infinita.

Serenidad y tempestad;

de dulzura severa,

pies de plomo

y una gran compañera.

Constructora de sendas,

que impulsó la inspiración

entre rimas y leyendas;

y santa de mi devoción.

Rayo entre las nubes

de comportamiento asertivo;

y una de las razones

por las que hoy escribo.


A Sonia.


QUEDATE

Aquel día la quise observar cada instante, me di cuenta que quería que fuese lo primero que viese al abrir mis ojos. La habitación estaba oscura a penas entraba un poco de luz por la ventana que como un pañuelo de seda se posaba sobre cada lugar de su cara y su pelo. Me daba cuenta de que quizás no fuese normal este comportamiento en mi, pero me sentía bien, me gustaba y no podía comportarme de otro modo.

A la mañana siguiente abrí los ojos y no estaba; como un loco recorrí toda la casa miré el baño, salón…. todos los lugares pero ni rastro ni tan siquiera una triste nota de despedida.

Salí a la calle busqué en cada esquina, interrogué a centenares de personas que habían coincidido con nosotros esa noche… pero todo esfuerzo resultó en vano. Parecía como si la hubiese absorbido la tierra.

Casualidades de la vida un 6 de Marzo del 98 paseaba tranquilamente por el centro, el día no era demasiado frío pero el cielo parecía avisar de una inminente tormenta. Minutos después me sorprendió la lluvia y entré en el bar más cercano para tomarme una cerveza y así refugiarme por un momento de la lluvia.

Mientras saboreaba la cerveza y sacaba un cigarrillo escuche una voz:

-“Perdone, ¿Puedo usar el teléfono del bar?”

No podía ver su rostro porque me encontraba de espaldas pero al instante reconocí aquella voz. Me giré y vi de nuevo aquellos ojos, ese pelo y una sonrisa única que se veía exaltada por la belleza de los labios que dibujan.

Sin decir nada nos miramos, parecía como si el tiempo decidiese haber hecho un descanso en su larga carrera.

Me levanté del banquete, tiré el cigarro y me quedé de pie, inmóvil, hipnotizado por su mirada. Ella decidió dar protagonismo en esta escena al silencio, agachó la mirada y se giró.

De repente me di cuenta que no podía dejar que volviera a marcharse, asi que di un paso, estendí mi mano derecha y entrelacé mis dedos con los suyos usando la inercia a mi favor para acercar mis labios a sus oídos y decirle que desde aquella noche no puedo conciliar el sueño en mi habitación, que echo de menos ver como los rayos de sol al amanecer descubren cada día una octava maravilla, que desde su marcha no puedo pisar mi habitación porque la encuentro vacía.

Ella sin más respiró profundamente y alejó gradualmente su oído para que lo que estuviese ahora pegado fuesen sus labios.

TAN SOLO UN INSTANTE

Al compás del canto

de las golondrinas al atardecer,

giré la mirada sin un destino

y la vi aparecer.

De pronto mi mundo,

mi ciudad y mi ser

quedaron inundados por

la maravilla de aquellos mares.

Azules e intensos se veían

exaltados por el radiante sol

que se posaba a lo largo de su rostro:

haciendo de la noche el día.

La vi,

nos miramos…

y segundos después:

la perdí.

No conozco más que

tus ojos y tu pelo,

quizás el destino,

quizás para luchar contra ello

entre imaginación y recuerdos

aún te describo.

NACIDO PARA QUERER

Nací par querer y no para entender.

Nací para querer porque las cosas más bellas y hermosas, son las más absurdas y a la vez extraordinarias.

No necesito entender que es lo que hace que un padre pueda observar como duerme su hijo durante horas; eso es querer.

No intento, ni trato de entender porqué personas de diferentes razas se odian a muerte; prefiero mantener la esperanza de que algún día puedan quererse como hermanos.

Nunca me he parado a pensar, ni a entender porqué me ha besado la chica que amo, prefiero sentir su cariño y calor.

No quiero, ni necesito comprender porqué hay personas que dedican su vida a los más necesitados; prefiero ver como abren su corazón de forma desinteresada.

Si en vez de intentar entender porqué una persona nos acompaña cuando lo pasamos mal, descubriríamos la gran persona que es.

Quizás si solamente basásemos nuestro día a día en entender todo lo que nos sucede o nos rodea, romperíamos la magia y la esencia de ellas.

Quizás si en vez de tratar de entender este texto os dejaseis cautivar por él... entenderíais porqué prefiero nacer para querer que nacer para entender.

viernes, 4 de junio de 2010

DISTRITO 906

Cada noche tengo un sueño

Se repite incesantemente,

Se adueña de mis ojos, mi vida, mi mente…

Se convierte cada noche en mi dueño.

Cada noche revivo momentos

Que aún no se si son reales,

O un delirio de mis ideales

Alimentado por todo tipo de lamentos.

Cada noche deseo que no acabe la oscuridad

Vivir intensamente todas esas situaciones

y no preocuparme por si se hacen llamar ficciones;

pues mi fin es no dejar de soñar.

Cada noche sueño con no despertar,

Me asusta, me aterra levantar la mirada

Y darme cuenta que de real no había nada;

Cada noche el miedo impide ver la realidad.

Pero hoy ¡no!, por fin la vida ganará a la muerte,

Venceré mis temores y daré paso a mis ilusiones;

Pues haré de ellos mis grandes salvadores,

Hoy, por fin abriré los ojos para eternamente verte.