Esta noche la incertidumbre no da paso a mi descanso.
Quizás sea porque me doy cuenta de que había razones por las que vivía que realmente no me llevaban a ninguna parte.
Hoy descubro que, lo que hasta entonces era mi meta, quizás solo fuese una parada o lección en mi camino.
Puede ser que la flor que marchitó ante mis ojos sea más que una flor y no el jardín que prometía.
Quizás esta noche me de cuenta de que no se trata de la ostentación que pueda derrochar, a la vista, ese jardín; sino del puro y agradable olor que desprenda.
Me refiero a lo que penetra, a lo que recorre cada parte de mi ser.
Puede ser que a lo que me refiera sea a lo que al cerrar los ojos pueda recordar con exactitud y provoque una pequeña sonrisa en mi rostro, sin más razón que la de su propia existencia.

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